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Le decimos NO al consumo de sustancias alucinógenas

El programa Social en aras de concientizar a los beneficiarios sobre la responsabilidad penal de los menores y el uso de sustancias psicoactivas, invitó al intendente de la Policía de Infancia y Adolescencia, Darwin Martínez, adscrito a la Metropolitana de Montería, a una charla con los menores de la categoría Prejuvenil.

El uniformado les habló sobre las penas que pueden pagar los menores si cometen algún delito que puede ser calificado como leve, grave o muy grave, como por ejemplo, robo, vandalismo, sicariato.

También les habló sobre el consumo de sustancias alucinógenas que se presenta mayormente en la etapa de adolescencia, sin tener en cuenta los daños que pueda generar en su cuerpo a nivel emocional y cognitivo.

Los alucinógenos son drogas que causan alucinaciones, es decir, alteraciones profundas en la percepción de la realidad del usuario. Bajo la influencia de los alucinógenos, las personas ven imágenes, oyen sonidos y sienten sensaciones que parecen reales pero que no existen. Algunos alucinógenos también producen oscilaciones emocionales rápidas e intensas.

¿Qué efectos tienen los alucinógenos en el cerebro?

Las investigaciones sugieren que los alucinógenos clásicos actúan al menos parcialmente al interrumpir en forma temporaria la comunicación entre los sistemas químicos cerebrales en todo el cerebro y la médula espinal. Algunos alucinógenos interfieren con la acción de la sustancia química cerebral serotonina, que regula:

  • el estado anímico
  • la percepción sensorial
  • el sueño
  • el hambre
  • la temperatura corporal
  • el comportamiento sexual
  • el control muscular intestinal

Deterioran órganos fundamentales como el sistema nervioso central, los pulmones, corazón, hígado, riñón, mucosas gástricas y respiratorias, glóbulos blancos, músculos y articulaciones.

Disminuyen las defensas y alteran el metabolismo del  organismo.

Produce inflamación en las encías y los dientes se ablandan hasta producirse la pérdida de éstos.

Deterioro del aspecto físico producido por el insomnio, agotamiento y vejez prematura.

La cocaína genera deseo sexual intenso, por lo que aumenta el riesgo de relaciones sexuales sin protección y sus consecuencias como embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.

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